El reflejo de la sensualidad

Salió de la ducha caminando en puntitas y mi mejor aliado para ver el derroche de sensualidad fue el espejo cuerpo completo que estaba en el cuarto.

A ella le encantaba su desnudez, razón por la que soltó su toalla al piso, la cual acarició su espalda, sus caderas y sus piernas; sus pies quedaron ocultos mientras levantó su pierna derecha a una silla baja para aplicarse la crema hidratante, mientras yo disfrutaba del espejo y su espectáculo.

Luego de aplicar crema en todo su cuerpo, tomó sus panties rojos con encaje y transparencia, a los lados tenía un hilo delgadito que debía amarrar con delicadeza.

Vi perfectamente cómo subió los panties por sus piernas hasta sus caderas mientras movía sus caderas levemente de lado a lado, fue extremadamente provocativo porque lograba ver cómo le daban contorno a sus nalgas.
Después tomó sus medias negras del liguero y se las puso una a una, con todo el detalle para que el encaje se ajustara perfectamente en sus muslos tonificados.

Continúo con su minifalda, se agachó para tomarla de la caja en la que había llegado, la tomó con su mano derecha mientras dejaba a mis ojos reflejados la sensualidad de sus piernas finitas en sus nalgas redonditas.
Metió una pierna, luego la siguiente y comenzó a subirla suavemente, los prenses de color negro se movían suavemente como un péndulo antes de cortar, así sería el momento en el que la ajustó a su cintura y el borde inferior llegaba justo donde terminaba el encaje de sus medias.

La blusa blanca de seda que decidió ponerse ese día tenía un escote profundo en la espalda, la cual se notaban tonificada del ejercicio diario, se apuntó en el cuello y pasó a ponerse sus tacones.

Allí vi la gloria a través del reflejo de la sensualidad, ella se inclinó a ponerse sus tacones y su falda corta de prenses me dejó ver dónde terminaban sus hermosas piernas y dónde iniciaban sus nalgas que pedían que se acercara.

Se acomodó los tacones, se puso de pie, se aplicó un labial rojo, dió media vuelta y caminó unos cuantos metros, se paró en frente de mi y me dijo estoy lista…. el blanco sedoso que la cubría dejaba a la imaginación la naturalidad de sus pezones, era imposible no verla, la sensualidad hecha mujer…

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